Obesidad y maternidad junto a Dra. Nataly

Cuando los padres son obesos o uno de ellos lo es, la probabilidad de que sus hijos lo sean aumenta. Se estima que los hijos tienen entre un 50% si uno de los dos progenitores es obeso y un 80% si ambos lo son. Eso sí, se debe considerar que la genética no es un factor decisivo.

Junto a nuestra Doctora Nataly Rojo abordamos los temas más importantes sobre la obesidad y la maternidad.

Nuestra Doctora nos cuenta que la mayoría de los pacientes del tratamiento médico ya han sido madres y en algunos casos han desarrollado un exceso de peso luego del embarazo. Si bien se espera que durante la lactancia desaparezca no sucede así.

Nos indica que las enfermedades más frecuentes cuando existe exceso de peso durante el embarazo son:
- Aumenta las posibilidades de desarrollar diabetes gestacional, preeclampsia (tensión arterial alta), trombosis y atraso en el parto.
- Aumenta el riesgo de emergencia y por tanto la conveniencia de practicar cesárea.
- La obesidad aumenta tanto el riesgo de muerte fetal como el riesgo de aborto involuntario.

Durante el embarazo es de suma importancia tener una buena alimentación ya que el estado nutricional de la mujer embarazada afecta tanto al embarazo como al peso del niño al nacer.

Una de las dudas más comunes es si una mujer en lactancia puede comenzar con el tratamiento médico.

La Doctora nos indica que una mujer que acaba de dar a luz necesita de los nutrientes y calorías extras con las que hará frente al día a día. Por lo que comenzar una dieta en este periodo no sería recomendable, es mejor esperar alimentándose sanamente y una vez acaba la lactancia materna comenzar.

El tratamiento luego de la lactancia es muy recomendable y permite ciertos alimentos, básicamente proteínas y verduras,  excluyendo a otros. Los permitidos hacen que la dieta pueda considerarse hipocalórica, porque se eliminan las grasas y los hidratos de carbono, que son los que más calorías y energía suelen aportar al cuerpo.

Sin duda, para tener un bebé sano, el camino más seguro es elegir una alimentación completa limitando el consumo de comidas rápidas (hamburguesas, hot dog), azúcares simples (golosinas, helados, gaseosas, tortas, etc.) e incrementar las proteínas y las fibras. Concurrir a los controles médicos periódicos, estar activa, eliminar el cigarrillo, el alcohol y limitar la cafeína.

Para retomar el peso ideal y hacer frente a las nuevas actividades que conlleva tener un bebé siempre es recomendable el tratamiento.

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