Cuando los padres son obesos o uno de ellos lo es, la probabilidad de que sus hijos lo sean aumenta. Se estima que los hijos tienen entre un 50% si uno de los dos progenitores es obeso y un 80% si ambos lo son. Eso sí, se debe considerar que la genética no es un factor decisivo.

Junto a nuestra Doctora Nataly Rojo abordamos los temas más importantes sobre la obesidad y la maternidad.

Nuestra Doctora nos cuenta que la mayoría de los pacientes del tratamiento médico ya han sido madres y en algunos casos han desarrollado un exceso de peso luego del embarazo. Si bien se espera que durante la lactancia desaparezca no sucede así.

Si los dolores de espalda ya te son habituales y tu condición física está ligada al sedentarismo, te invitamos a seguir leyendo.

La ingesta de alimentos desbalanceados, una pobre rutina de ejercicios y la suma de los factores hereditarios empeorarán tu malestar. Si bien suelen desaparecer en un corto plazo, si las causas no son tratados probablemente seguirás sintiendo el malestar.

Podemos ayudar a evitar estos molestos episodios cambiando nuestro estilo de vida desde pequeñas acciones. Considera que la gran mayoría se deben a las malas posturas, por lo que es probable que si trabajas en una oficina y estás sentada la mayor parte del día sea la causa principal.

Si estás pensando en ser mamá a corto plazo y te preocupa tu estado físico para sobrellevar esta maravillosa labor, te recomendamos seguir leyendo.

Una de las preocupaciones que tienen nuestros pacientes tiene relación con ser padres, ya que en su actual condición les dificultará la tarea y sus hábitos podrían afectar la vida de los nuevos integrantes de la familia.

Para empezar, indicar que perder peso no es un juego, sino una gran cantidad de procesos bioquímicos que se desarrollan en nuestro organismo y que permiten que nuestro cuerpo acceda a las grasas de reserva para que sean eliminadas, interviniendo en ese proceso órganos nobles como el hígado, el páncreas y los riñones entre otros.

No hay ninguna forma de perder peso que no sea transformando las grasas en una sustancia que llamamos cuerpos cetónicos que serán eliminados por los riñones y el aliento. Las otras opciones son: una liposucción, una cirugía o un traumatismo.

La obesidad ha llegado a índices de epidemia en nuestra sociedad y es preciso abordarla desde el punto de vista de un profesional que pueda controlar la aptitud para ser sometido a  un tratamiento médico.

El cansancio puede ser un síntoma de que nuestro cuerpo no se encuentra en equilibrio y que debemos tomar acciones para volvernos más activos y recuperar nuestra energía.

Nuestros pacientes nos cuentan que habitualmente está acompañado de trastornos en el sueño y dolores físicos o musculares,  causado por un aumento de peso que los ha llevado hacia la obesidad.

Afectando por supuesto a la vida en pareja y propiciando un clima de tensión, en donde suele ocurrir que al bajar su autoestima comienzan a sentirse inseguros. Por otro lado, al disminuir su desempeño físico también se compromete la satisfacción mutua.